Familia Gorrión de la Montaña Arenas del Valle

Fecha aproximada: 1955

La familia Gorrión De La Montaña Arenas Del Valle

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Homero Pinocho Gorrión De La Montaña nació en enero de 1907, fue obrero y pesebrero en la Hacienda Nangó, finca de cultivo de caña de azúcar en Valle Verde, Ciudad Atenas de la Isla del Coquí.

Micaela Pinocha Arenas Del Valle nació el 6 de enero de 1915 en Ciales pero desde pequeña vivió en Pino Verdebello, sector Río Arriba Poniente de la Ciudad Atenas. Trabajó como obrera en las “talas” (áreas de cultivo), sirvienta (hoy se le llama empleada doméstica), obrera en las fábricas de tabaco, cocinera en el comedor escolar y vendedora de café y almuerzos para los obreros de la caña.

Homero y Micaela se casaron en el año 1937 y vivieron como agregados en la Finca Valle Verde (Nangó). En 1962, una modesta pensión del gobierno federal por su hijo ser recluta obligatorio del ejército de E. U., les permitió mudarse a casa alquilada en la zona urbana de Ciudad Atenas y tener, por primera vez, sevicios de luz eléctrica y agua potable en la vivienda. Los dos hijos mayores de Homero y Micaela sostenían económicamente a la familia y, en 1966, Dalmathia, maestra de escuela elemental, adquirió para la familia una casa en una urbanización de clase media-baja en las afueras de la Ciudad Atenas, donde Micaela reside al presente.

Foto 1945

Los hijos de Micaela y Homero asumieron en relevo el sostenimiento de la familia. En aquella época no tenían subsidios del gobierno y la ayuda de las becas universitarias era muy escasa. Sólo tuvieron beca para hospedaje y dos de ellos tuvieron matrícula de honor, usaban libros prestados y viajaban en transportación pública. El hijo mayor, Pinocho Gorrión Soñador, aunque aprobó el examen de entrada a universidad, tuvo que trabajar al graduarse de escuela superior, el grado de Bachillerato en Contabilidad lo obtuvo muchos años más tarde por el programa de estudios para veteranos. Él sufragó los gastos de los estudios universitarios de su hermana Dalmathia quien se convirtió en maestra con una preparación equivalente a lo que actualmente es “grado asociado universitario”. Dalmathia preparó los primeros materiales escolares y escribió los planes de sus clases a la luz de un quinqué. Años más tarde, Dalmathia obtuvo el grado de Bachiller en Educación por el Programa de Estudios Extramuros de la Universidad. Dalmathia asumió los gastos de estudios de Amapola Pinocha y ésta, al graduarse de Bachillerato en Pinochidades, trabajó como maestra para que Canita Pinocha obtuviera su bachillerato en Estudios Hispánicos. Mientras trabajaban, Amapola Pinocha obtuvo una Maestría en Filosofía y Canita Pinocha un Doctorado en Filosofía y Letras; ambas trabajaron como profesoras a nivel universitario. Para Micaela, una madre analfabeta, fue un gran orgullo y satisfacción tener una hija Doctora en Filosofía y Letras.

Amapola relata que el amor por los estudios lo deben a su madre quien convirtió la frustración por ser privada de escolaridad en lucha esperanzadora por la mayor educación posible para sus hijos. Micaela aprendió a firmar su nombre en letra cursiva y a leer sólo algunas palabras y frases con su hijo Pinocho Gorrión Soñador cuando éste trabajó durante un período breve de tiempo en la década del 60 como “maestro itinerante” para la alfabetización de adultos. Micaela desistió de estudiar y prefirió ayudar a cuidar a sus nietos para que sus hijos siguieran estudiando.

Los hijos de Micaela y Homero se sienten muy orgullosos de sus padres. Homero sólo estudió hasta tercer grado, fue autodidacta y se instruyó leyendo periódicos y revistas como El Puerto Rico Ilustrado (revista del periódico El Mundo) que traía de la casa de los hacendados, y libros que le regalaban. Tenía afición por la historia general, por la historia de Puerto Rico y los políticos ilustrados de aquella época, por la profesión de los abogados (se leía todos los juicios famosos que publicaban en el periódico), por la trova, las décimas tradicionales y los poemas. Tenía buen sentido del humor y, junto con el Tío Pepe y el Tío Andres, los niños y toda la familia gozaban con los cuentos, chistes y adivinanzas.

Homero falleció en 1994 y Canita Pinocha, hija menor, falleció en el año 2002. Micaela quedó sola y desde entonces no quiere salir de su casa, lo hace solamente y bajo protesta si tiene que ser hospitalizada o cuando debe ir a una cita médica.

Al presente, Doña Micaela, de 96 años de edad, está muy frágil de salud; pero es autosuficiente en su cuido personal y le gusta tener su cabello teñido. Por las mañanas, después de un baño caliente, se viste bonita, se peina y pone adornos en su cabello, se perfuma y se maquilla, cuela el café y hace desayuno antes de que su hija se despierte. Durante el día a ella le gusta hacer algunas tareas del hogar y supervisa que todo esté organizado y limpio.

Amapola y Dalmathia han optado por el cuido de su mamá Micaela en su propio hogar, como ésta lo desea. Se turnan en esta tarea con amor y gratitud y sus familiares les brindan apoyo para hacerlo.

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