Poema El cafetal por Juan Avilés y café, cinco grabados de Rafael Tufiño

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Desde que comenzó este Blog, Amapola Pinocha Del Valle ha estado buscando, en su biblioteca personal, los libros cuyo contenido alimenta sus recuerdos.  En días recientes, ella ha estado leyendo algunos de los libros de la Colección Libros para el Pueblo, publicada por la División de Educación a la Comunidad del Departamento de Instrucción Pública y por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, en las décadas del cincuenta y del sesenta del siglo xx.  Algunos de estos libros ella los conserva en su biblioteca como amadas reliquias.  Hoy desea compartir con nuestros amigos lectores algunas de sus páginas con ilustraciones de Rafael Tufiño*, dedicadas al tema del café:


Poema: El cafetal** por Juan Avilés***

Yo soy el cafetal, de monte adentro,
del llano y de la jalda.
A pecho me he subido al varillaje
de la verde sombrilla de las guabas.
Soy el íntimo amigo de los cedros,
del capá señorial de la hondonada,
del plácido algarrobo de la loma,
de las ceibas gigantes, de las jagüas,
del lechoso caimito amarotado,
del frondoso guamá de la quebrada,
del endeble yagrumo, y de los robles
que mecen huracanes en sus ramas.
¡Yo los conozco a todos¡ ¡Eran míos¡
¡Eran mis compañeros de la infancia!

¡Yo soy del cafetal que ayer fue todo!
Yo soy del cafetal que era la patria!

En las tres florecidas del cafeto
vi los adornos de estrellitas blancas
con que el jíbaro cándido de entonces
bordaba sus coronas de esperanzas.

Más que flores sencillas del cafeto
eran una promesa realizada.
Ellas traían el pantalón del viejo,
la camisa, la falda,
la cajita de polvos de la niña
que ya se enamoraba,
las cintas para el traje de la novia,
el encaje sutil para la enagua,
el jabón perfumado
que estaba en baratillo en la quincalla;
la peseta del baile de los sábados,
el sombrero de Italia,
y los zapatos del pujante mozo
que, pasada las fiestas, los colgaba
como escudo de jíbara nobleza
de la viga más alta de la sala.

Los cafetales de los tiempos míos
florecían con flores de esperanzas.

Yo presencié la gloria indescriptible
de las tres maduradas:
de los primeros granos orilleros
hasta el verde y maduro. ¡Retumbaba
la voz de la alegría por esos montes!
¡Ese era el carnaval de la montaña!

Aún recuerdo la voz del mayordomo
dando corte al peonaje en la mañana.
–Siga usted por aquí, de este naranjo
hasta el pie de la jagua.
–Usted, por esta hilera, hasta el yagrumo.
–Siga usted el zanjón, hasta la palma.

Y emprendían los peones su faenas.
Se escuchaba la décima ensañada
del mozo enamorado de la moza
que no le daba el sí. ¡Todo vibraba
como si cada grano despajado
fuera a dar en el alma
y arrancara una nota de alegría
que llenaba de voces la montaña!

Terminada la pródiga cosecha
la fiesta comenzaba…
¡La gran fiesta de acabe de otros tiempos!
¡Fiesta del corazón prendido en llamas!
¡Fiesta del cafetal, hecha más fiesta
con la música brava!

¡Viva el pastel nativo envuelto en hojas,
y el clásico lechón asado en vara!
¡Viva el ardiente ron de aquellos tiempos
que abrazaba gargantas,
y hacía bravos y audaces a los tímidos,
y ponía contoneos en las muchachas!

Así fue año tras año,
la fiesta más castiza de la patria.


Hoy canto al cafetal con la tristeza
del que lleva en el alma
un recuerdo que duele, algo perdido
por épocas lejanas.

Se esfumó el cafetal de aquellos tiempos
y la verde sombrilla de las guabas;
se fugaron los cedros
y el capá señorial de la hondonada,
el plácido algarrobo de la loma,
las ceibas gigantescas y las jaguas;
los endebles yagrumos y los robles
que mecían huracanes en sus ramas;
el lechoso caimito amoratado
y el frondoso guamá de la quebrada.
Hoy está más lejano el horizonte
porque viste otro traje la montaña.

Yo soy del cafetal que ayer fue todo.
Hoy lloro el cafetal que ya no es nada.

Mi canto al cafetal es canto triste.
Más que canto es plegaria.
Mientras contemplo la desnuda tierra
busco el arbusto que se fue. La Patria
se lo entregó a los brazos y al machete
y la tierra quedó sacrificada.

Quizás un día cercano
resurja el cafetal en la hondonada,
y arrope, como entonces, las llanuras
y vuelva a enseñorearse en la montaña.

El cafetal de ayer no está muy lejos.
Se fue de viaje y volverá mañana.
¡Y con el cafetal, cuando regrese,
la patria ausente volverá a la patria!

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* Rafael Tufiñ0 nació en el año 1922 en Brooklyn, N.Y. Cuando pequeño, su familia se trasladó a Puerto Rico. En 1943 sirvió al ejército en Panamá. Luego viajó a Nueva York y a México. En 1950 regresó a Puerto Rico y entró a formar parte del Taller de Artes Gráficas de la División de Educación a la Comunidad. Posteriormente se incorporó a los talleres del Instituto de Cultura Puertorriqueña, fundado en el 1957 y dirigido hasta el 1973 por el artista Lorenzo Homar. Tufiño fue un gran maestro de la pintura y el grabado, falleció en el año 2008.

** Café, Libros Del Pueblo, Núm. 5, agosto de 1967, Publicado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, Tomado de La Revista del Café, San Juan, P.R., junio de 1954.

*** El poeta Juan Avilés Medina nació en San Sebastián en el año 1905  y falleció en 1994.

**** Video Cafiesencia  You Tube …. Sobre Cafiesencia:

Cafiesencia Puerto Rico (Cafi Cultura Puertorriqueña Inc.) fue fundada en 2008 por un colectivo de profesionales, agricultores, académicos, y servidores públicos, que identificaron la necesidad de elevar la calidad de vida de la zona cafetalera, valorizando su entorno integrando agricultura, capital natural, histórico, humano y su producto premier, el café especial, vía el desarrollo económico sustentable de la región. En el 2009 se le otorga a Cafiesencia la exención contributiva como organización educativa sin fines de lucro bajo el código 1101 (4). Este colectivo de voluntarios trabaja para cumplir con la misión de la organización – promover y abogar por una visión holistica sustentable de la zona cafetalera.

Comienza Cafiesencia a llevar a cabo charlas educativas en la zona cafetalera, zona metropolitana, y área suroeste, y participar en medios de comunicación. Muestra de estas charlas se encuentran en su página web – www.cafipr.org o blog www.cafiesencia.blogspot.com.

En 2009 La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades le otorga una subvención para llevar a cabo el proyecto “Los Caminos del Café” – la 1ra serie de charlas educativas dirigida a un grupo meta primario de estudiantes y maestros de las escuelas del sistema público en la zona cafetalera. Este proyecto se expandió por dos años, hasta llegar a la zona metropolitana. Cafiesencia consiguió para Los Caminos del Café la visita de la afamada antropóloga inglesa la Dra. Jane Goodall a la zona cafetalera del país. Esta gira educativa se concentró en educar sobre la sustentabilidad, la valorización de los ecosistemas de la zona y la importancia de conseguir una convivencia exitosa entre la agricultura y la conservación.

En octubre del 2011 publica su 1er libro: Los Caminos del Café, editado por la Dra. Libia González López, publicación que recoge las experiencias vividas a través de la gira educativa, testimonios y una mirada a la historia y futuro de la industria cafetalera del país. El libro ha sido llamado el pequeño gran libro del café en Puerto Rico. Sirve como guía de ayuda para los maestros en las asignaturas de historia, ciencia y estudios sociales.    Información tomada de Mi Puerto Rico Verde . com (mipr.com)

 

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5 Responses to Poema El cafetal por Juan Avilés y café, cinco grabados de Rafael Tufiño

  1. Ilka says:

    Oye, Pinocha, este poema es un tributo insuperable al tesoro insustituible de la tierra, a la sangre mismísima de la Patria, al verde nuestro salpicado en frutos, flores, agua…

    En verdad está exquisito; es una joya de interacción entre la forma y el contenido. Sabroso. Aunque nostálgico no es un canto de cisne sino un guasábara.

  2. Ilka says:

    Oye, Pinocha, este poema es un tributo insuperable al tesoro insustituible de la tierra, a la sangre mismísima de la Patria, al verde nuestro salpicado de frutos, de flores y de agua…
    En verdad está exquisito; es una joya de interacción entre la forma y el contenido. Sabroso. Aunque nostálgico no es un canto de cisne… Es ¡guasábara!

  3. Ana Malave says:

    Me trajo recuerdos de las vivencias de mi niñes cuando al cmpo nos llevaban a vicitar la familia. Nostalgia al ver como el llamado progreso esta acabando con toda nuestra cultura y nuestra Isla

  4. Muchas gracias, por su trabajo. Me gusto mucho says:

    Me gusta todo lo relacionado con el cafe y si ademas,aporta cultura, es fantastico.
    Gracias

  5. Carlos Aviles says:

    Juan era primo hermano de mi abuelo. Lo conoci en NY donde vivio desde 1928. Sus poemas romanticos son una maravilla.

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