Yo soy yo, mis recuerdos y mis olvidos y la gente que he conocido

Por Amapola Pinocha Del Valle

viernes 26 de noviembre de 2010 –  4:10 A.M.

Mis hermanos y yo tenemos un gran apego y nostalgia por el lugar donde nacimos y crecimos como niños y adolescentes y de donde nos mudamos en la década del 60 del siglo pasado.  La finca de caña donde vivíamos desde que nacimos fue vendida y transformada en finca de ganado lechero y fuimos la última familia que se mudó de allí. Todavía llamamos al lugar Nangó, porque ese era el nombre que tenía la finca en aquellos tiempos, donde mi padre obrero, Homero Pinocho, y nuestra familia vivíamos como agregados. El hijo mayor de Pinocho Gorrión, mi hermano, me preguntó hace tiempo: “Titi Pinocha, ¿Qué significa Nangó y porqué Papi y ustedes lo mencionan tanto y de manera tan especial?”  Le contesté algo breve y le prometí que algún día escribiría la historia de nuestra familia.

Otros familiares, amigos y conocidos también se sorprenden y preguntan porqué estamos continuamente rememorando con emoción aquellos tiempos si ese pasado fue un período de pobreza extrema y privaciones.  Es cierto que todos, ¿o casi todos?, los seres humanos recuerdan su infancia y el lugar donde vivieron. Pero en nuestro caso ese recuerdo es como una obsesión y el significado que le otorgamos parece exagerado a los que nos rodean. He descubierto que no sólo yo sino también mis hermanos,  hacemos a menudo ejercicios mentales para ubicarnos en ese lugar en el pasado y reconstruir lo que hemos olvidado.

El miércoles pasado por la tarde, antes de ponerse el sol, visité a Félix Pinocho, un amigo de la infancia.  Desde su casa pude disfrutar la vista espectacular de parte del Valle Del Río Manatuabón y las Montañas circundantes.  Un sector del Río reflejaba el sol como un espejo.  Desde allí pude localizar los distintos lugares donde estuvo ubicada nuestra casa de madera y zinc de la infancia.

Mis hermanos: Pinocho Gorrión Vagabundo, Pinocha Dalmathia, Canita Pinocha  y yo vivimos en las décadas del 30, 40, 50 y 60 del siglo pasado mirando y respirando ese paisaje.  Lo nuevo para mí es que nunca había visto el Valle, el Río y las Montañas desde ese lugar.  Mi familia y la familia de mi amigo vivíamos en Río Arriba Poniente. Y ahora mi amigo vive en Río Arriba Saliente.  Esta vivencia despertó algunos de mis olvidos…..

Mis reflexiones mañaneras me llevan a conocerme más a mí misma y a encontrar las claves de mis peculiaridades y las de mis hermanos:  Sol, Luna, Valle, Río, Montañas, Brisa, Árboles, Flores, Coquíes, Aves, Tierra, Lluvia, Manantial, Nubes, Neblina, Estrellas, Poesía y Vecinos Campesinos Obreros…..

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4 Responses to Yo soy yo, mis recuerdos y mis olvidos y la gente que he conocido

  1. Angel Trinidad says:

    hermosa descripción del paisaje y de los significados vivenciales. Me quedé con las ganas de leer más. te comparto un poema que escribí la semana pasada sobre un lugar especial para mí: “el abra de las mazas” (Mercedes y Golé sacaron ñames allí conmigo).

    Canto al abra de las mazas (Ángel Trinidad Hernández, marzo 2011)

    Muy dentro de mí te llevo prendida
    Y estás tan asida que invita la mente
    A pintarte a versos con tintes del alma,
    Extracto de arcilla, sabia de montaña,
    Veredas montunas, jadeo de tus jaldas.

    A brazo y a abrazos hendí tu maleza
    Rompí con mi acero el virginal mantillo
    Me impregnó tu arcilla mojada y bermeja
    Olor de higuillares, mezcla de sudor.
    Fueron dos amores que en la primavera
    Se volvieron uno: picaflor y flor.
    Un conocimiento profundo nos dimos
    Quedan los recuerdos, sentimientos vivos

    Soñé la otra noche que andaba contigo
    Cosechando frutos que antaño sembré
    Recorrí con ansias cuevas y veredas,
    De liquen y helechos, begonias, llantén
    Jardines excelsos bordaban las piedras
    Hendíanse las sombras con rayos de sol
    Coquíes y reinitas alternaban voces
    Danza de arboledas en rítmico son
    Rasgué la hojarasca buscándote raudo
    De arcilla bermeja pintaste mi ser
    Rozaron mis dedos los húmedos surcos
    Que labró mi acero en tarde de abril.

    Más tarde en el sueño, hasta el asomante,
    Donde se domina toda tu extensión,
    Subí a contemplarte para mi deleite
    Repentino golpe me hirió el corazón.
    Tenías otro dueño que en el asomante
    Instalado estaba. ¡Ay qué desazón!
    Viste en mí a un extraño en el asomante
    Por mí no latía más tu corazón
    Me fui desolado desde el asomante
    Ya no eras más mía ni tampoco yo.
    ¡Penoso escenario el del asomante!
    ¡Qué duro es el trance de amor a dolor!

    Abra de las mazas, singular tu nombre,
    Libérrimo árbol te lo compartió
    Olor de higuillares, mezcla de sudores,
    Mío tu regalo, tuya mi labor
    En mi cuerpo y alma vives para siempre
    Porque fuimos uno: picaflor y flor.

  2. Angel Trinidad says:

    me parece ver que Don germán está recitando una décima.

  3. Eneida Ríos Aponte says:

    Me gustó mucho el escrito de Amapola Pinocha y el poema de Angel Trinidad..Exelentes….¡Ambos!

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