El Huracán Santa Clara (1956)

Por Pinocha Girasol Gepetto

El día 11 de agosto de 1956, los miembros de la familia Gorrión de la Montaña se levantaron y se sorprendieron al escuchar, en su pequeño radio de baterías, que se acercaba a la Isla de Puerto Rico un peligroso Huracán categoría 1, bautizado con el nombre de Santa Clara. Frente a la casa llegó un auto de transportación pública, propiedad del Sr. Merito Freytes, a buscar a Don Julio Marrero, del barrio Hoyos Malos, para un viaje al pueblo de Comerío. El pasajero no apareció y Homero Pinocho, el padre de Amapola Pinocha, decidió apresuradamente llevar a las pequeñas niñas, Amapola Pinocha, de 10 años de edad y Canita Pinocha, de 7 años, a la casa de sus amigos, la Familia Nieves Reyes, quienes tenían una casa de concreto.

Allí se refugiaron muchas familias vecinas y Homero Pinocho regresó a su casa a pie a buscar a su esposa e hijos mayores. No les dio tiempo de salir y tuvieron que refugiarse en una tormentera de paja o “barraca” parecida a la fotografiada por Clayton Gingerich entre los años 1940-1950

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Foto # 2476 por Clayton Gingerich, Galería t13hman, (Tom Lehman), Flickr.com

Pinocho Gorrión Soñador, quien actualmente tiene 72 años de edad, relata que él observaba por una pequeña abertura en la entrada de la tormentera para ver cómo el viento afectaría a su casita. De pronto, un ruido estruendoso…. Luego, una neblina opacó su área de observación… Cuando la neblina se disipó, vio que el árbol gigante de panapén había caído encima de la casa y….. ¡El techo había desaparecido!

Micaela relata que ella y su hija Dalmathia lloraban angustiadas por la ausencia de las niñas pequeñas… Llegó la calma del ojo del huracán y Homero Pinocho caminó veloz a la casa de los Nieves para saber cómo estaban sus hijas. Caminando con dificultad por encima de los árboles caídos en la carretera (IC-642) llegó a la casa de de los Nieves y, después de constatar que sus hijas estaban protegidas aunque llorosas, regresó a la tormentera donde estaban su esposa e hijos mayores. Al finalizar el azote del huracán, Homero regresó a buscar a las niñas. Esa noche, la familia Gorrión de la Montaña durmió en una casa vecina de madera y zinc. Al otro día, regresaron a su casita y se refugiaron en el cuarto pequeño cuyo techo el huracán no se llevó. Durmieron allí varios días, hasta que el Gobierno repartió materiales para reconstruir las casas de los campesinos.

Micaela, con su profunda y firme fe religiosa, afirma que Dios los ha protegido siempre… Y que, al igual que cuando pasó el huracán San Felipe, Dios les dejó un pequeño rincón, un cuartito con techo para refugiarse después del huracán Santa Clara.

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