El hombre de la azada (Traducción por Luis Muñoz Marín del poema “The Man With The Hoe”)

L'homme á la houe, pintura de Jean Francois Millet
Pintura L’Homme á la houe, de Jean Francois Millet*

Por Pinocha Girasol Gepetto

The Man With The Hoe es un famoso poema escrito en 1898 por el poeta norteamericano Edwin Markham, inspirado por la pintura L’homme `a la houe de Jean Francois Millet. Ha sido traducido a más de de 30 idiomas. Una de las traducciones a la lengua española fue hecha en 1919 por Luis Muñoz Marín (1898-1980) y publicado en la Revista Cuasimodo Magazine Latinoamericano, en Panamá. En el Discurso de la Victoria**, pronunciado en 1940, Luis Muñoz Marín cita el poema que le sirvió de inspiración para identificarse con la vida y faena del hombre campesino trabajador.

El hombre de la azada***
Por Edwin Markham, Traducción por Luis Muñoz Marín

Doblado bajo el peso de los siglos,
mira hacia el suelo con la vista fija,
con el vacío del Tiempo en la mirada
y la carga del mundo echada a cuestas,
¿Quién lo hizo inmune al éxtasis y al grito
del dolor, sin pena ni esperanza,
estólido, insendible, como el buey?
¿Quién ha desvencijado esta quijada?
¿De quién la mano que acható esta frente?
¿Qué aliento apagó el fuego en su cerebro?

¿Es esto acaso lo que el Señor hizo
para domar los mares y la tierra,
para trazar las órbitas de estrellas,
para encender el fuego de lo eterno?
¿Es acaso este el sueño que soñó
quien hizo soles y creó equilibrios
en la balanza inmensa del Vacío?
No hay en todas las grutas del infierno
una sombra más trágica que ésta,
más llena de protesta enmudecida,
más cubierta de símbolos y signos
preñados de amenaza al universo.
¡Qué abismos entre él y el Serafín!
Esclavo de la rueda y el trabajo,
¿qué son para él las pléyades, Platón…?
¿Qué son para él las cordilleras líricas,
la aurora y el bochorno de la rosa?

A través de esta sombra, las centurias
contemplan la tragedia interminable
y en su espalda encorvada gimen siglos;
a través de esta sombra, traicionada,
la gran Humanidad desheredada
protesta ante los jueces infinitos
y en su protesta hay clamor de profecía.

Oh, reyes y opresores de la tierra:
¿es éste el barro que entregáis a Dios,
este monstruo cuya alma se ha apagado?
¿Cómo habréis de hacer recta esta figura,
de restaurar la chispa de la inmortalidad?
Cómo alzaréis su vista hacia la luz?

¿Cómo daréis a su alma su música y su ensueño?

Oh, ¿qué haréis de la infamia inmemorable?

Oh, reyes y opresores de la tierra:
¿qué ha de hacer el Futuro de este hombre?
¿Cómo ha de responder a su brutal pregunta
cuando el viento de las grandes rebeliones
azote costas y derroque muros?
¿Qué será de los reyes y los reinos,
de los culpables que le han dado forma,
cuando este Terror mudo lance su grito al cielo
después del silencio de los siglos?

* Tomado de Wikipedia
** Discurso de la Victoria, 1940 Http://www.flmm.org/discursos/1940-11-16.pdf
*** Esta versión de El hombre de la azada, traducción por Luis Muñoz Marín, nos ha sido enviada, a solicitud nuestra, por el personal del Archivo de la Fundación Luis Muñoz Marín.

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