Un Día Largo en la Vida de Pinocha

Por Pinocha Gepetto

Historiadora

“Sé que hoy es miércoles 19 de abril porque hoy es día de ponerme la vacuna de la alergia, pero hoy no me toca ponérmela porque la oficina del alergista está cerrada, y sé que estamos a 19 porque ayer estábamos a 18 y era la fecha límite para rendir las planillas en La Isla del Coquí.”

Lo anterior fue escrito por Amapola Pinocha Del Valle en su computadora cuando regresó a su casa a las 6:45 de la mañana después de un no acostumbrado maratón madrugador.  Se había levantado a las 3:30 A.M para llegar temprano y hacer un buen turno en la oficina del ENT en la Ciudad del Capitán Correa.  Salió a las 4:30 y su esposo Aquileo Pinocho la acompañó.  Al salir se dio cuenta que no tenía la tarjeta médica pero decidió continuar el viaje para obtener un buen turno y que Aquileo Pinocho le consiguiera una certificación de cubierta en la oficina del Plan Médico mientras ella hiciera turno en la oficina del ENT.  Cuando llegó escribió su nombre en el papelito que otros pacientes habían puesto en la puerta.  Le tocó el turno número 30.  Decidió regresar a su casa pues en esa oficina había un letrero que decía que sólo aceptan sin cita 15 pacientes nuevos por día que estén allí cuando la secretaria abra la puerta a las 7:00 A. M.

“Si me quedo -pensó Pinocha – seré atendida en el último turno de mañana por la mañana y me va a dar miedo y verguenza dormir en un banco de cemento que hay frente a la farmacia cercana.”

De regreso, a las 5:30 A.M. llamó por teléfono a Pinocha Lucero para decirle que dejó la cita médica para otro día y que estaba disponible para llevar a Apa Pinochín al cuido ABC Pinochos Pekes Zone.

Amapola Pinocha llegó a su casa, tomó algunas cosa y se dirigíó a casa de Lucero.  Al llegar encontró a Lucero y a Apa Pinochín durmiendo como pinochos angelitos.  Tocó suavemente a Lucero y ésta contestó entre dormida y despierta:  “Llámame de 7:00 – 7:30 A.M. y yo llevo a Pinochín al ABC cuando salga a las 8:00 para la UPA (Universidad de los Pinochos Andantes).

Amapola Pinocha dejó algunas cosas en casa de Lucero y, aunque los zapatos que usaba ese día no eran muy cómodos, decidió regresar a la casa suya caminando pues las caminatas para su corazón tienen un año de atraso.  Pinocha caminaba alegre y bonitamente vestida de blanco y diferentes tonos de azul, con su blusa nueva con amapolas azules que le recordaban que viajará a Hawaii en el mes de junio con Pinocho Bailarín.  Mientras caminaba recitaba o cantaba en silencio:  “Tras, tras, tras, para el corazón yo voy a caminar, tras, tras ,tras.”  Durante la caminata Pinocha recordó el tema de tesis de su hija Lucero y enumeró en su mente los proyectos que ella recomendaría al Alcalde de La Ciudad de los Buhos Encantados para mejorar los caminos.  En la página de ese día, Pinocha escribió en su Diario:  “ Llegué a mi casa muy contenta, a las 7:30 A.M. Es hora de llamar a Lucero. Rin, Rin, Rin…Rin, Rin, Rin.  Lucero me contestó Ajum, Ajum, Ajum, llámame a las 8:00 A.M. ”

Mientras llegaba la hora de llamar a Lucero, Pinocha echó agua a las pocas plantas que quedan en su jardín. Saludó y dio desayuno a Oreo y a Maya.  “Voy a lavar ropa” – dijo Pinocha alegremente. ……………………………………………………………………………………………….. ………………………………………………………………………………………………………..

“¡ Anda pal Sirete!  Había olvidado escribir en mi Diario que despúes de darle desayuno a Maya y Oreo puse la lavadora en “high”con detergente y sin ropa y se me olvidó dejar la puerta de la lavadora abierta.  Luego fui al laundry y encontré que la lavadora había lavado el agua, la había enjuagado y la estaba exprimiendo….. ¡¡¡ Ea rayos!!! Son las 8:15 A.M.  Tengo que llamar a Lucero RIN, RIN, RIN…RIN, RIN, RIN………………  Hoy será uno de los días más largos de mi vida”.

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