Las casas de Micaela Pinocha Arenas Del Valle

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Micaela Pinocha Del Valle nació en el Siglo XX, en el año 1915.  Ella recuerda que, de niña, estuvo viviendo algunos años con su mamá Vicenta Pinocha en casa de Mamá Tina Pinocha en un bohío (casa #1), cabaña con paredes de paja y yagua, techo de paja y piso de tablas de palma de costa, en Ciales. La casa donde nació Micaela era parecida a las casas fotografiadas por Johnand Leona Brandeberry y Robert Yoder (1940-1950).

Foto #10558 por Johnand Leona Brandeberry, Galería t13hleman, Flickr.com

Casa de yagua y paja- Robert Yoder #11,993 Flikr Collection

Foto # 11993 por Robert Yoder, Galería t13hleman, Flickr.com

Mas tarde, a los seis años de edad se mudó a vivir con su mamá y su padrastro al Sector Rayo del Barrio Monte Bello de Ciudad Atenas.  Aunque tenía edad escolar, su mamá Vicenta Pinocha no la mandó a la escuela para que se quedara cuidando a sus hermanos menores mientras ella iba a trabajar a las talas (sembrados}.  La casa que su padrastro había construido (casa #2) era de piso y paredes de tablas de palma de costa y techo de paja, parecida a la casa fotografiada por Gladys Wilmer (1940-1940).

Foto # 4674, por Gladys Wilmer, Galería t13hleman, Flickr.com

En 1928, debido al paso del Ciclón San Felipe por la Isla, el techo de su casa se derrumbó y lo construyeron con planchas de zinc que el Gobierno repartió. En esta ocasión la casa era parecida a la retratada por Maurice Hooley (1940-1950).

Foto # 13948 por Maurice Hooley, Galería t13hleman, Flickr.com

Desde 1937, cuando se casó con Homero Pinocho Gorrión de la Montaña, y muchos años después, Micaela Pinocha vivió en tres lugares diferentes (casa #3, casa #4, casa #5) en la Finca Nangó en casas pequeñas de madera y zinc.  Las tres casas sólo tenían sala y un cuarto y un área pequeña para cocina donde estaba ubicado el fogón, todas en la carretera IC-642.   Cuando se casó, su casa (#3) estaba ubicada cerca de lo que hoy es el Puente Nuevo de Monte Bello.  La casa #4 estaba ubicada frente a los húcares (Sector La Línea) y cerca de El “Cimiento”.  Así le llamaban al lugar de nacimiento de un manantial que se convertía en “quebrada” y llegaba hasta el Río Manatuabón.

Pintura de casa campesina por Germán Cajiga

La casa #5, donde vivieron desde 1949 hasta 1962 estaba ubicada frente a “La Puerta de Nangó”, lugar que daba acceso al Barrio Hoyos Malos, con vista al Valle, a la ciudad Atenas y a la Central Monserrate a lo lejos, cerca de la famosa “Curva de Tajureo”, lo que se llamó luego “La Curva de Micaela”.  Con trabajo y sacrificios agrandaron la casa #5 a la que añadieron dos cuartos pequeños y alargaron el balcón.  Mientra vivieron en esta casa obtenían agua de un manantial lejano y agua de lluvia.

Pintura de casa campesina por Germán Cajiga

Como agregado en la Finca Nangó, Homero Pinocho tuvo permiso para cercar un predio en los alrededores de la casa donde, con mucha destreza, cultivó frutos menores. Amapola Pinocha recuerda con admiración a su papá cultivando guineos, plátanos, panapenes, aguacates, batatas, berenjenas, guingambós, zorra de limón, maíz, gandúles, habichuelas, recao, ajíes dulces y picantes, yautías, albahaca… Sus amigos vecinos les traían guayabas, corazones, chinas, toronjas, limones, tamarindos, cerezas…

A lo largo de todos esos años, Micaela recuerda que para dormir usaban hamacas de tela, catres, “camas de abrir y cerrar” (así les llama Micaela) con marco de metal y tejido de alambres, “camas” rústicas de madera y “colchones” hechos con bolsas de tela, que cosían a mano y rellenaban con hojas de guineo secas.  También usaban “petates”, colchoncillos tejidos con hojas secas de las plantas de eneas.Más tarde, para la época en que nacieron los hijos de Micaela ya la familia no usó los colchones de hojas de guineo sobre camas de tablas sino colchonetas sobre un marco de metal (colchón) con tejido de alambre como base y patas y espaldar de tubos. Las almohadas eran bolsas de tela cocidas a mano y rellenadas con guano.  Para los bebés construían un “coi”, una “hamaca” en forma de cubo construido con tela de saco blanco de los que se usaban para envasar harina de maíz. En la abertura se colocaban dos palos finos en los extremos para mantener la forma y colocar las sogas (4 en total) amarradas a los “virotes” y que el “coi” se pudiera mecer como una hamaca.   A veces se colocaban dos palitos en forma de X, removibles, en la parte superior y/o un marco fino de madera en el fondo.

Cuando Micaela era niña, en su casa se alumbraban con velas y con grillas hechas con botellas de cristal o latas y mechas de tela con gas kerosene como combustible.  Más tarde la familia de Micaela usó faroles y quinqués y sólo usaban grillas si viajaban a pie de noche. Varios años después de mudarse a la casa #5 Micaela tuvo estufa de gas kerosene para alternar con el fogón.  Cargaban agua diariamente de un pequeño manantial, la almacenaban en “pipas” (barriles) y también recogían agua de lluvia en “drones de brea”.

La familia de Micaela tuvo servicio de luz eléctrica y agua potable, por primera vez, en 1962 cuando se mudaron a casas alquiladas en Ciudad Atenas, casas de concreto con techo de zinc con cuarto de baño dentro de la casa. Tuvieron el primer televisor (con imágenes en blanco y negro), radio y nevera (casa #6 y luego casa #7).

Dese 1967, Micaela vive en una modesta casa de concreto (casa #8) en una urbanización de clase media baja comprada por su hija mayor, Dalmathia Pinocha, quien hacía años trabajaba como maestra.  La casa tiene cuatro (4) cuartos pequeños, sala-comedor-cocina, marquesina pequeña, dos baños y  balcón grande en un solar de 300 metros.

Aunque Micaela quedó viuda y sola en la casa de la urbanización en 1994, su casa siempre ha estado concurrida por los compadres, familiares y amigos de los tiempos de Nangó, visitantes consuetudinarios a la Casa de Micaela.   Sus hijos se turnan para acompañarla y traen a sus nietos. La Casa de Micaela es literalmente La Casa de Todos, siempre está llena de gente que habla de política, hace chistes, cuentos, adivinanzas y recita poesías.

Micaela y Homero tuvieron la suerte de que la casa que su hija compró para ellos y la familia colinda en la parte trasera con una pequeña finca donde se ha conservado la vegetación. Allí se disfruta del aire fresco y del cantar de las aves.  La familia de Micaela siempre se ha ocupado de que en la acera frente a la casa estén plantados dos árboles de María bonitamente podados en recordación de los árboles que Homero plantó allí cuando se mudaron los cuales fueron afectados por el Huracán Hugo.

Micaela y sus hijos han amado todas las casas en que han vivido, pero en su corazón tienen un lugar especial para esta casa de la urbanización porque es la primera casa de su propiedad comprada por Dalmathia, a quien Amapola llama “Hermana Grandota”.  Pero, en los recuerdos de todos hay un amor especial por la  Casa de Nangó (casa#5)  la  Casa frente al Valle del Río Manatuabón.

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