Pomarrosas

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Durante su niñez,  Amapola nunca conoció las pomarrosas.  Cuando, después de casada, fue a vivir a la Tierra de los Búhos Encantados, se deleitó con el color y el sabor de las pomarrosas en su Finca MaJuBrí.  Las que allí se cultivan son parecidas a las peras pero su sabor dulce se asemeja al de las manzanas.  El  color del fruto es de un rosa intenso como el de las flores  de donde surge.

Flores de pomarrosas, Finca MaJuBrí, fotos por Amapola Del Valle, junio/2013.

Árbol de Pomarrosa florecido, Finca MaJuBrí, foto por Amapola Del Valle, junio 2013.

A Amapola le gusta caminar por las alfombras rosadas que se forman en el suelo bajo los frondosos árboles.

Los poetas puertorriqueños se han inspirado, en múltiples ocasiones, en la flora de la Isla.  Compartimos con nuestros lectores el poema Pomarrosas de José De Diego, abogado, poeta, periodista, ensayista, orador y político.

POMARROSAS

Por José De Diego (1866-19180)

En las orillas de los viejos ríos,
que llevan sus corrientes rumorosas
por los bosques recónditos y umbríos,
nacen las pomarrosas
pálidas, escondidas y aromosas,
lejos del sol, como los versos míos….
En el suelo feroz, que al agua inunda,
yérguese el tronco en la raíz profunda,
al son perpetuo del raudal sonoro;
¡y absorbe, en cada poro,
el jugo que le nutre y le fecunda
y el resplandor de sus manzanas de oro!
Como los astros, al tocar su meta,
brillan las pomarrosas reflejadas
en el móvil cristal de la onda inquieta….
¡y como las granadas
y como las canciones del poeta
flotan sobre la tierra coronadas!
¡Oh, fruto, en que la flor se transfigura,
sin dejar de ser flor! ¡Tierna hermosura,
que la fragancia con la miel reparte,
y es perfume y dulzura
y símbolo, en que muestra la natura
la virginal maternidad del arte!
¡Cuán misterioso de la tierra el seno!
La sombra de la muerte se difunde
en el abismo, de amarguras lleno…
¡El tártago se hunde
y, en vez de néctar de la vida, infunde
y alza a la flor maléfica el veneno!
Mas, no la pomarrosa, que transmuta
en rica savia y en potencia fuerte
la ponzoña que infiltra la cicuta…
¡Así mi alma convierte,
como el arbusto de la blanca fruta,
la sombra en la luz y en la navidad la muerte!
¡Amor!, ¡Dolor!, ¡Corriente combatida!
¡Esperanza inmortal!, ¡Anhelo santo!
¡Ondas de mi alma y ondas de mi vida!
¡Fecundidad del llanto!
¡Renacimiento de la fe perdida!
¡Pomas del bien y rosas de mi canto!
¡Bendecid a las áureas pomarrosas,
que en las orillas de los viejos ríos
se elevan escondidas y aromosas!
¡Amad los desvaríos
del alma triste que, en los versos míos,
saca los frutos del abismo en rosas!

Poema tomado de elboricua.com  http://www.elboricua.com/Poems_deDiego_Pomarrosas.html 

José De Diego nació en Aguadilla el 16 de abril de 1866, y murió en la ciudad de Nueva York el 17 de julio de 1918.Un gran defensor del idioma español y de la cultura puertorriqueña; lo llamaban “El Caballero de la Raza” y “El León Americano”. Abogado, poeta, periodista, ensayista, orador y político. Fue un firme defensor de la independencia de Puerto Rico. Cursó los estudios primarios en Mayagüez, y su bachillerato en Logroño, España. En 1891 recibió la licenciatura en derecho de la Universidad de La Habana, en Cuba. Un año después recibió el título de doctor en derecho ( primerahora.com ).

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