Tórtola en su nido

Por Amapola Pinocha Del Valle

Desde mi infancia, cuando vivía en el campo, he acostumbrado observar las aves.  De esa época recuerdo las reinitas y los picaflor que llegaban al patio a chupar el néctar de las amapolas y otras flores de nuestro jardín.

Actualmente disfruto del cantar de  las reinitas, zorzales, carpinteros,  pájaros bobos, ruiseñores, pitirres, múcaros, San Pedritos, guaraguos, palomas y otras aves, cuyos nombres no conozco todavía, de nuestra pequeña Finca MaJuBrí a las afueras del poblado.

De todas las aves que he conocido, mi preferida es el San Pedrito.  He aprendido a reconocer su cantar y siempre que la escucho la puedo localizar a pesar de su vuelo rápido y travieso.

El múcaro se escucha con mucha frecuencia, un poco lejos, en los árboles altos de los mogotes circundantes, pero lo escucho muy cerca, en la copa del árbol gigante de guaraguao cuando el cafeto contiguo tiene sus frutos rojos maduros.  He visto el múcaro de cerca una sola vez cuando subí a la falda del mogote un día a las 5:30 AM para observar las aves mañaneras.  Al caminar por la vereda seguí el vuelo de un ave que atravesó mi camino y se posó en una rama de un árbol cercano para comenzar a dormir.  Ese día subí la jalda varias veces para repetir la emoción de ver un múcaro dormilón a poca distancia a la vera del camino.  En esa época no tenía celular ni cámara por lo cual sólo conservo su imagen en mi pensamiento junto a la emoción de mi corazón.

Durante el presente mes de febrero, he tenido  durante varias semanas,en el patio de mi residencia en el sector urbano de mi pequeño poblado, la visita de un ave que decidió hacer su nido* en la planta de trinitaria que forma un arco sobre la escalera de la entrada principal de la casa.  Había observado muchas “palomas” de diferentes tamaños y colores en mi patio, la mayoría grandes y gorditas y algunas muy pequeñas.  Desde el techo de la casa, mi esposo observó una “paloma” pequeña que construía un nido en la trinitaria.  Me invitó a observar y descubrimos dos huevos en el nido.  Durante varios días, la “paloma” salía del nido cuando pasábamos cerca.  Pero poco a poco se acostumbró a nuestra presencia ya que tratamos de ser amables, la saludábamos cariñosamente y controlamos el volumen de nuestras voces si hablábamos al subir y bajar las escaleras.

El pasado domingo, 17 de febrero de 2013, mi esposo y yo visitamos la sede de la Fundación Luis Muñoz Marín para conocer la casa y finca de nuestro primer gobernador puertorriqueño, electo por el pueblo en 1946.  En la tienda de la Fundación compramos el libro Aves de Puerto Rico para niños para regalárselo a nuestro nieto Apa Pinochín.

Al ojear el libro durante el viaje de regreso me percaté de que el ave que está anidando en la trinitaria frente a mi balcón es una tórtola (tórtola cardosantera) y no una paloma.  Cuando regresamos tuvimos la emoción de ver que los “polluelos” ya habían salido del cascarón y estaban visibles al lado de su mamá.

 

 

Mi familia y yo habíamos disfrutado en múltiples ocasiones a lo largo de nuestra vida, la experiencia de tener nidos de aves en las plantas y árboles en los alrededores de la casa.  Pero los nidos eran redondeados y sólo era visible el hueco por donde entraban y salían los pájaros.  Por primera vez hemos tenido un nido al descubierto y ha sido una gran emoción para mi familia  y para mí que esta madre tórtola haya confiado en nosotros y haya fijado su residencia en un lugar tan cercano.  Ya los tortolitos bebés pasan muchas horas al día tomando el sol al lado de su mamá y haciendo prácticas de vuelo moviendo sus alas.

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*Fotos #1-10 por Margarita Agosto De Fernández y foto #11 por Briseida M. Fernández.

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