Educación escolar y universitaria de los hijos de Micaela y Homero, obreros agregados en finca de caña

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Esta semana Amapola seleccionó para este Blog los retratos de graduación de ella y sus hermanos. La  educación académica de todos fue una hazaña compartida por sus padres y por ellos mismos.

Homero Pinocho Gorrión De La Montaña fue un obrero campesino que siempre cumplió con el sagrado deber de proveer sustento, aunque escaso, para la familia.  En el seno del hogar, Homero fue “maestro” de “historia” y “literatura” por medio de sus relatos orales de lo que leía en los periódicos y en algunos libros de los hacendados, y de las décimas cantadas y poesías que a diario recitaba, Homero era un hombre muy inteligente con gran sensibilidad poética y curiosidad y dominio de temas políticos.

Además de admirar a su padre, Amapola siente una especial admiración y gratitud por su mamá Micaela, madre analfabeta abnegada e inteligente  a quien le atribuye la iniciativa de que ella y sus hermanos hicieran una carrera escolar y universitaria.  Cuando observa los retratos de graduación del año académico  1955–1956 siente una gran emoción y sensaciones  mixtas de tristeza y alegría.  Para ella, estas fotos son símbolo del heroísmo de una madre campesina analfabeta que guía a sus hijos con determinación por la ruta educativa de la cual ella había sido privada.

Amapola recuerda con mucha tristeza que en el año 1954-55, su madre no envió a la escuela a su hija mayor, Dalmathia, debido a la situación económica de la familia.  Durante todo un año, Micaela trabajó arduamente en la fábrica de tabaco de la ciudad Atenas.  Dalmathia cuidaba  a Canita Milagros y  preparaba y  llevaba almuerzo a su padre Homero y a otros obreros quienes trabajaban en el pesebre y el cañaveral.

Micaela hizo los ahorros necesarios para que su hija mayor regresara a la escuela a cursar el noveno grado y llevara a Canita Milagros al primer grado escolar.  Además de ayudar a cubrir los gastos rutinarios, y con la ayuda de un dinerito que ganó jugando a “la bolita” (lotería clandestina), pudo sufragar los gastos extraordinarios de las graduaciones de tres de sus hijos en 1956.  Pinocho Gorrión Soñador se graduó en la escuela superior urbana  y Canita Milagros y Dalmathia, de primero y noveno grado en la escuela rural respectivamente .

Hoy Amapola observa con  admiración la ropa que usaron para esa ocasión especial.  Los trajes de Dalmathia y Canita Milagros los confeccionó Dalmathia en en el salón de Economía Doméstica con la dirección de su maestra.  El traje de Dalmathia era verde chatré con falda de campana adornado con aplicaciones de margaritas blancas y hojas verdes con perlas blancas en el centro.  El traje de Canita Milagros era de organza blanca, tenía alforzas y bordado en la falda fruncida. El bordado con hilos blancos de seda y pirulis amarillos en el centro de las flores fue hecho por Dalmathia y Amapola. Para la ceremonia de graduación usaron enaguas “can can” de tules que les prestó una amiga y que no tenían el día que tomaron la foto.  Las maestras ayudaron a comprar parte de los materiales para los vestidos.

Pinocho Gorrión Soñador acompañó a Dalmathia en el retrato con el elegante traje comprado en la tienda de Don Antonio Frau para su baile de graduación.  En la mano izquierda de Pinocho Gorrión,  Amapola reconoce la sortija de graduación que Micaela pudo comprar para su hijo.  La estrategia que diseñó desde ese año para todos los hijos que se graduaran de escuela superior consistía en que, al comienzo del año en cuestión, Micaela compraba un cerdito y lo cuidaba y engordaba durante todo el año para usar el dinero de su venta en la compra de la sortija de graduación que simbolizaba el triunfo educativo de sus hijos.

Para Amapola las ceremonias de graduación eran los acontecimientos más importantes de su vida y, en aquella época, los estudiantes eran los artistas que cantaban, recitaban y montaban piezas de teatro en las graduaciones.  Para las paupérrimas familias campesinas de las fincas de caña en el siglo veinte, la escuela pública era el único centro cultural que enriquecía su sus vidas.

Los hijos de Micaela leían y estudiaban por las noches con la luz de un quinqué y un farol de kerosene en una casa pequeña de madera y zinc sin servicio de energía eléctrica ni agua potable y mantuvieron siempre notas excelentes en la escuela.  Crecieron en el seno de una familia cuyos hijos estaban comprometidos  con la superación de sí mismos mediante la educación académica, ideal sostenido con tenacidad por la madre.

Por motivos económicos, el hijo mayor de la familia  no pudo asistir a la universidad al graduarse de escuela superior, trabajó como oficinista en la Central Monserrate y ayudaba al sostén de la familia.  De esta manera, su hermana mayor, Dalmathia, pudo asistir por dos años a la universidad y obtener un grado de Normal en Pedagogía (hoy se conoce como grado asociado) y trabajar como maestra de escuela elemental.

Debido a que Gorrión Soñador fue reclutado por el servicio militar obligatorio, la familia recibió una pequeña ayuda económica con la cual pudieron trasladarse a una casa alquilada en la zona urbana de la Ciudad Atenas y Dalmathia se hizo cargo del sostén de la familia.  En el 1967, Amapola y Dalmathia se graduaron de bachillerato en la Universidad de Puerto Rico.

Dalmathia compró una casa para la familia en una urbanización y las dos hermanas ayudaron a los estudios universitarios de Canita Milagros quien obtuvo un Bachillerato en Estudios Hispánicos en 1970, en la misma fecha en que Gorrión Soñador obtuvo un Bachillerato en Administración de Empresas.  Al graduarse, Canita Milagros asumió la responsabilidad de continuar con el sostén de los padres, lo que hizo a lo largo de su vida con la ayuda de sus hermanos.  Amapola terminó el grado de Maestría en Flosofía en 1976 y Canita Milagros el grado de Maestría en Estudios Hispánicos en 1977 y el Grado de Doctora en Filosofía y Letras en 1991.

Amapola ha querido incluir este relato y fotos como un homenaje póstumo a su padre Homero Gorrión De La Montaña y a su hermana Canita Milagros y un homenaje en vida a su madre  Micaela Arenas Del Valle quien cumplirá 98 años de edad en enero de 2013.

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