El manantial de mi infancia y la ceiba del manantial

ilustración – Homero en el camino del manantial**
Por Ampola Pinocha Del Valle

Cuando salgo de paseo con mi familia por los campos de la Isla todos se sorprenden cada vez que salto como resorte del asiento del auto cuando veo un chorrito de agua bajando de una montaña.  Siento una emoción que es incomprensible para ellos.

Desde que nací hasta los 16 años, la fuente principal de abastecimiento de agua para mi familia fue un pequeño manantial que nacía debajo de unas piedras.  El agua se acumulaba formando lo que nosotros llamábamos “un pozo”, rodeado de vegetación; y cuya agua continuaba su ruta formando un estrecho cauce que haciendo curvitas llegaba hasta el Río Manatuabón.

Cargábamos el agua en latas de galleta, de manteca y en calabazos preparados con el fruto del árbol de higüera.  Las mujeres nos colocábamos un paño en el “cuadril” (cintura) o en la cabeza o el hombro para mitigar el daño en la piel.   También lo colocábamos en nuestra clavícula donde descansaba el palo en cuyos extremos colgábamos dos latas.  El calabazo lo llevábamos en el “cuadril” (cintura) o colgando del brazo sostenido por los dedos que introducíamos en un agujero en la parte superior del fruto de higüera.

A pesar de la dureza de esta tarea que me hacía sentir avergonzada si personas extrañas al barrio pasaban por el lugar, el recuerdo del manantial es para mí algo bello y sagrado. El sabor del agua con sus minerales era sabroso y nunca he podido encontrar agua que se le pueda igualar.

Recuerdo con pesar la desaparición del manantial después que mi familia se fue del lugar. Desde que se vendió la finca, antes de mudarnos, ganado lechero sustituyó las bellas plantas de caña y se produjo un desmonte de muchas áreas, todavía recuerdo el toc toc toc de las hachas tumbando árboles …..

Los recuerdos del manantial de mi niñez y adolescencia se enriquecieron cuando, en uno de mis viajes a la playa Boquerón de Cabo Rojo en 1993, junto a Aquileo Pinocho y a nuestros hijos, conocí la Ceiba del Manantial.  Era una gigante ceiba centenaria, bastante cerca de la carretera por la ruta de Guaniquilla.  La ceiba, con sus enormes raíces, protegía un manantial grande y profundo y sus aguas eran usadas por un vecino que nos acompañó al lugar.*

Al conocer a Aquileo Pinocho ha aumentado mi conocimiento y amor por los árboles y la madera.   Reconozco la necesidad de modificar los usos de las tierras para atender las necesidades humanas de cada generación pero es imprescindible proteger los árboles y los acuíferos e intensificar la labor de reforestación en nuestra amada Isla Del Coquí.

 

ilustración – Amor por los árboles***

Ceibas de Quebradillas, Puerto Rico, Foto por Maribel Ruiz                                        Estudiante UPR-Arecibo 1988

Ceiba de Vieques, Puerto Rico, Foto cortesía de Manuela Santiago                          Alcaldesa de Vieques 1988

Ceiba de Isabela, Puerto Rico, Foto cortesía de Rafaela Vélez                                                    Estudiante UPR-Arecibo 1988, Primera Presidenta Asociación de Estudiantes                     de Humanidades UPRA.

Ceiba de Mayaguez, Puerto Rico, Foto por Juan Fernández Rojas, 1988.

Ceiba de Quebradillas, Puerto Rico, Foto por Juan Fernández Rojas 1988

Ceiba, Quebradillas, Puerto Rico, Foto cortesía de Maribel Núñez,                         Estudiante UPR-Arecibo 1988.  Maribel y  los autores de este Blog                      solicitamos  a políticos y público en general que no mutilen los árboles.

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* Después de muchos años de usar otras rutas para llegar a Boquerón, no he podido localizar el lugar de mi admirada Ceiba y perdí algunas fotos de mi Album de Ceibas Centenarias. Agradeceré a residentes y visitantes de Boquerón, Cabo Rojo, que me informen si conocen algo de la mencionada Ceiba Del Manantial.

** Composición con foto de Homero Pinocho Gorrión de La Montaña, padre de Amapola Pinocha, e ilustración de mujer cargando agua tomada de la portada del libro Yuyo, de Miguel Meléndez Muñoz, México, Editorial Orión, 1953 (Dibujo por el artista puertorriqueño José Meléndez Contreras).

*** Ilustración del libro Sabios árboles, mágicos árboles, ilustraciones y Texto de Jack Delano (versión en Español de Inés María Mendoza), División de Educación a la Comunidad, Departamento de Instrucción Pública de Puerto Rico, 1974.   Derechos Reservados por El Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico.


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3 Responses to El manantial de mi infancia y la ceiba del manantial

  1. Maribel Díaz-Rivera says:

    Gracias por la poesía Visiones de un ciego….
    Gracias por escuchar nuestras peticiones..
    Te Felicito…

    • pinocha says:

      ¡Hola Maribel! Gracias por recordar y admirar a Homero Pinocho Gorrión de la Montaña y desear que conservemos las poesías que recitaba.

  2. Ilka Esteva says:

    Ese proyecto de fotografíar las ceibas fabuloso. Nos tomamos fotos en las de Quebradillas.

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