Herencia verde-amarilla

Por Amapola Pinocha Del Valle

De todas las variedades de guineos, el manzano es mi preferido para comerlo maduro……

Cuando nos mudamos a la casa de la urbanización hace 40 años, lo primero que mi padre plantó en el pequeño patio trasero del solar fue una planta de guineos manzanos. Desde ese momento, por 40 años hemos cosechado  bellos y sabrosos racimos, convirtiendose esta planta en símbolo de los frutos que mi padre cultivaba en nuestra parcela de agregados en la Finca Nangó.

Este año pude retratar la planta de guineo con su gigante flor, racimo verde cuya punta marca como una plomada el solar de la familia a quien van destinados estos frutos.

Mi hermana Dalmathia supo determinar el momento exacto de cortar el verde racimo y lo colocó colgando en el tronco del árbol de mangó que plantó su esposo y que nos obsequia con bellos frutos todos los años.  Ya el cultivo de los mangoes se terminó y ahora el árbol está adornado por varios días con el racimo que poco a poco se torna en amarillo, signo del dulzor que ha cuajado en su interior.

 Hoy comprobé que el racimo está en su punto culminante de madurez y lo llevé a la cocina para repartirlo a los miembros de la familia que ya habían encargado su parte. Al contemplar el bello fruto,  Micaela sintió nostalgia y recordó a Homero con amor…..

Cuando coloqué los guineos en la mesa sentí emoción y agradecimiento a mi padre, fallecido en 1994, por la herencia que nos dejó.

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One Response to Herencia verde-amarilla

  1. FLORIDA says:

    gracias por compartir parte de tu historia muy bonita e interezante siempre debemos sentir orgullo de nuestro origen y dejarlo plasmado para futuras generaciones Dtb

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