Muñeca de trapo

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Una de las actividades de la infancia que Amapola Pinocha recuerda con emoción es la costura.  A ella le gustaba mucho que su mamá la llevara a las casas de sus amigas Ana, Paulita, Milla y Tivita, las costureras del barrio Monte Bello, quienes tenían máquinas de coser de pedal marca Singer.

Desde pequeña, a Amapola le llamaban la atención las telas de bellos colores y diseños.  Ella recogía pedazos de tela  para hacer alfombras de “tiras”, de “triángulos” y de “galletitas” y para hacer trajes a las muñecas.  Ayudaba a Micaela a coser cortinas a mano y con retazos de tela se cosía blusas.  Cuando estaba en cuarto grado se cosía faldas con telas que le regalaba su maestra Oriales Frau.

Foto de la Familia Gorrión De La Montaña Arenas Del Valle – De izquierda a derecha: Amapola Pinocha, Pinocho Soñador, Canita Pinocha, Dalmathia Pinocha (Hermana Grandota), Homero Pinocho y Micaela Pinocha.  Amapola Pinocha viste falda y blusa cosidas por ella a mano.  (Foto 1955, composición de foto de familia añadiendo foto de Micaela, por Lucero Pinocha – 2011).

En séptimo grado, el uniforme escolar era color marrón y con los retazos que le guardó la costurera Amapola hizo una muñeca de trapo a la cual le puso pelo (trenzas) con hilos negros de bordar.  El patrón que usó lo vio anunciado en el periódico El Imparcial y lo mandó a comprar por correo.  Amapola tenía muñecas pequeñas de plástico pero prefería su muñeca de trapo.

Un día una amiga pasó vacaciones en casa de Amapola y, cuando sus padres vinieron a buscarla, la niña llorando se negaba a irse a menos que le dajaran llevarse la muñeca de Amapola.  Era tan grande la rabieta de la niña que Micaela no lo pensó dos veces y le regaló la muñeca.  Amapola se quedó muy angustiada pero permaneció silenciosa.  Esta pérdida de algo muy querido nunca ha sido olvidada.

Cuando la hija de Amapola tuvo cuatro años de edad, en 1980, Amapola consiguió, en la tienda de telas de la ciudad Atenas, un patrón para coser una muñeca con tamaño parecido al de su hija que podía usar su ropa (tamaño núm. 4).  Cuando Lucero se casó, Amapola Pinocha conservó la muñeca y todavía la cambia de ropas y la adorna con accesorios.  La muñeca está rellena con “foam” para cojines y “se baña” en lavadora.

 

En días recientes encontré en la biblioteca de Amapola Pinocha el libro Las manos y el ingenio del hombre, publicado por la División de Educación a la Comunidad de Puerto Rico del cual hemos decidido compartir con nuestros lectores el escrito de René Marqués, El milagro de los trapos, publicado en la Colección Libros para el Pueblo-núm. 23, 1966.

 

 

 

 

 

 

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