Poesías para la vida y la muerte – Homero rapsoda III

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

A mis amigos*

Cuando no reste ya ni un solo grano

de mi existencia en el reloj de arena,

al conducir mi gélido cadáver

no olvidéis esta súplica postrera.

No me encerreis en los angostos nichos

que llenan la pared formando hileras,

ni el la lóbrega y angosta galería

donde jamás el sol de mi país penetra.

El campo recorred del cementerio

y en el suelo cavad mi pobre huesa,

que el sol la alumbre y la acaricie el aura

y que broten allí flores y yerbas.

Que yo pueda sentir si allí se siente

a mi alrededor y por allí muy cerca,

el tibio rayo de mi sol de fuego

de esta adorada borinqueña tierra.

*Poema de José Gautier Benítez recitada por Homero Pinocho Gorrión De La Montaña (1907-1994) y recordada por sus hijos Amapola Pinocha, Pinocho Gorrión Vagabundo y Pinocha Dalmathia.  Copiada el 26 de febrero de 2012 por Amapola Pinocha Del Valle

Los miembros de la familia Gorrión De La Montaña Arenas Del Valle han tenido lealtad a las convicciones morales y valores familiares. Desde pequeña, Amapola escuchó a su padre recitar el poema A mis amigos de José Gautier Benítez y ella y sus hermanos lo aprendieron de memoria.  Recuerdan que su padre les decía que cuando él muriera se acordaran de este poema.  Cuando regresaban del entierro de su padre, en 1994, Pinocho  Gorrión Soñador y Doctora Marantha compartieron secretamente una observación que ambos habían hecho: se habían percatado de que, en la tumba de jardín que la familia había seleccionado, había un cajón de concreto donde se colocó el ataúd.  Los dos hermanos se pusieron de acuerdo para volver al otro día al cementerio sin decirlo a los demás familiares y solicitar que el cajón de cemento fuera retirado de la tumba de su padre. Gestionaron los permisos requeridos y, el sábado 24 de diciembre de 1994, con mucho amor y reverencia, dirigieron desde temprano en la madrugada los trabajos que permitieron el cumplimiento de la voluntad de su padre Homero, mientras recitaban en silencio el poema de José Gautier Benítez.  Esta acción fue mantenida en secreto por los dos hermanos durante ocho años.

En el año 2002 la Doctora Marantha, al saber por su oncólogo que le quedaban pocos días de vida, le dijo a Amapola que escogía la cremación como opción para disponer de su cuerpo cuando falleciera.  Cuando Amapola lo comunicó a sus hermanos, esta petición les causó mucha conmoción porque nunca habían tenido experiencia de cremación en la familia.  Al dialogar sobre el asunto, mientras Doctora Marantha estaba en el hospital, Pinocho Gorrión Soñador relató a sus hermanas la acción que él y Doctora Marantha habían llevado a cabo en relación con la tumba de su padre.

Los hijos de Homero nacieron y crecieron escuchando poemas y, con voz entrecortada, Amapola recitó poemas el día del sepelio junto al ataud de su padre.  También recitó poemas mientras derramó las cenizas de su hermana en el  Río Manatuabón como ella le había indicado.  Amapola me ha dicho que la poesía le ha servido “para enlazar las tristezas con las alegrías en el trenzado de los ‘holiday blues’ de su  vida”.

Dibujos por Amapola Pinocha Del Valle

 

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One Response to Poesías para la vida y la muerte – Homero rapsoda III

  1. awildanievesreyes says:

    me gusta leerte pero a la misma vez me da trizteza; tantas cosas pero aun estamos.

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