El fogón y la chimba: leña para cocinar y carbón para planchar

Por Pinocha Girasol Gepetto, Historiadora

Durante la primera mitad del siglo xx, la familia de Amapola Pinocha Del Valle no tenía estufa ni servicio de energía eléctrica en su hogar.  Para cocinar construían un fogón, cajón de madera cuadrado sobre cuatro pedazos de madera o troncos, es decir, una mesa rústica con el tope en forma de cajón.  Colocaban tierra en el fondo del cajón, casi siempre tosca, y la compactaban.  Encima de la tierra colocaban pedazos de ramas de árboles secos (leña),  le echaban gas kerosene para iniciar el encendido de la leña que a su vez se convertía en carbón y luego en  cenizas que se uniría a la tierra del fogón.  Usaban tres piedras para colocar los calderos, ollas, cacharros y otros utensilios de cocina.

Ilustración de un fogón y de campesina colando café para el cuento Un nuevo día, de Pedro Juan Soto publicado en el libro La familia, Colección de Libros para el pueblo, Div. de Educación a la Comunidad, Puerto Rico.

Cuando Micaela, la madre de Amapola, trabajaba como empleada doméstica (“sirvienta”) en la zona urbana, usaba planchas de hierro que se calentaban en estufa. Tenían varias planchas para alternar mientras se calentaban.  De aquí surgió el “trabalenguas que a los niños les gustaba repetir hablando rapidito y competir repitiéndolo muchas veces para ver quién podía decirlo correctamente más veces sin equivocarse: “Pancha plancha con cuatro planchas, ¿con cuantas planchas plancha Pancha?”

En casa de Micaela, antes y después de ella casarse, usaban plancha de carbón.  Amapola recuerda que ella y su familia usaron este tipo de plancha  hasta el año 1962, cuando se mudaron a la zona urbana y tuvieron por primera vez servicio de energía eléctrica en la casa.  A ella le gustaba almidonar y planchar las camisas de manga larga de su hermano mayor, Pinocho Gorrión Soñador.  También planchaba los uniformes escolares con faldas de tabletas y las blusas blancas, algunas de ellas de tela de estopilla.

La familia de Amapola  producía el carbón de manera artesanal cerca de la casa, construyendo un “horno” que en Puerto Rico se denominaba “chimba”. Las chimbas eran preparadas por el tío Andrés y hoy, el hermano de Amapola  recuerda los días en que trabajó como ayudante del tío construyendo la chimba.  Pinocho Soñador hizo un dibujo, para explicarme a mí y a Amapola, cómo se colocaban los palos para formar “una montaña cónica”. La “chimba” consistía en trozos de árboles que se ponían a secar durante varios días; unidos formando un cono, se cubrían con paja y luego con tierra, se prendía fuego en el centro, se vigilaba durante varios días  y el fuego se apagaba en un momento adecuado cuando toda la madera se había convertido en carbón.  Era un trabajo muy arduo y requería de destreza para que la madera no quedara a media cocción o se convirtiera en cenizas.  Había que cerrar los agujeros que iban surgiendo y abrir otros para que la chimba “respirara”  sin “ahogarse” y mantener el proceso de cocción, la chimba humeaba pero no podían aparecer “lenguas de fuego” que convirtieran la montaña de madera en cenizas.

La cantidad de días que tardaba el proceso de producir carbón vegetal dependía del tamaño de la chimba y del cuidado que se le daba; el volumen de la chimba iba reduciéndose y se iba achatando.

La producción artesanal de carbón era una tarea muy dura y peligrosa si no se tenían las destrezas adecuadas.  Proveía materia necesaria para los campesinos pero a la larga se iba disminuyendo la vegetación.  El humo, los contaminantes que iban al aire y las condiciones pésimas de trabajo causaban enfermedades a los trabajadores.

Las estufas de gas kerosene, y más tarde las de gas propano y las eléctricas, sustituyeron el fogón de leña en la casa de Amapola y las planchas que funcionaban con energía eléctrica desplazaron la plancha de carbón.

La producción de carbón vegetal ha sido modernizada y reglamentada, el público puertorriqueño continúa su tradición de preparar comidas asadas  al aire libre con el carbón que se vende comercialmente y/o con enseres de cocina modernos.

Hemos conseguido, en la colección de Fotos de Tom Lehmann en Flickr.com, dos fotos de chimbas de la década de 1950.

Foto #294 por Luke Birky (década 1950), www.flickr.com/photos/tlehman

 

Foto #297 por Luke Birky (década 1950), www.flickr.com/photos/tlehman/

En nuestro Album familiar tenemos una foto de “El compay Flor”, un amigo de la familia, preparando una chimba cerca de su casa en el barrio Hoyos Malos de la Ciudad Atenas.

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2 Responses to El fogón y la chimba: leña para cocinar y carbón para planchar

  1. Ana Malave says:

    Que mucho aprendemos en este Blog. Gracias por toda esa bonita informcion de nuestra gente del pasado

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